¿Vivimos en el Antropoceno?
lunes, noviembre 09, 2015
En el estrado está la climatóloga francesa Válerie
Masson-Delmotte, la segunda interventora en el coloquio Cómo pensar el antropoceno,
que se realizó en el Collège de France, en París, el 5 y 6 de noviembre. Masson-Delmotte
se sirve de un gráfico proyectado en una pantalla gigante, que muestra tres
curvas: una se refiere al dióxido de carbono, la otra al metano y la tercera al
óxido de nitrógeno, los tres principales gases de efecto invernadero presentes de
manera natural en la atmósfera desde hace miles de años, pero que han
registrado drásticas variaciones en los últimos siglos a causa de las
actividades humanas. Esos gases, continúa la científica, registraron
fluctuaciones modestas antes de 1750, pero a inicios del siglo XIX, con el
comienzo de la era industrial, se dispararon. Hubo una acentuación en 1950 en
plena época atómica, y las cosas se salieron de control en los últimos quince
años, particularmente en relación al CO2, cuando China y la India emergieron y
se instalaron junto a Estados Unidos y Europa en el cetro de los principales
contaminadores. “Para mí, eso es el Antropoceno”, dice la climatóloga, refiriéndose
a esas líneas de tiempo que sintetizan el impacto del hombre en la ecología del
planeta.
El término Antropoceno fue acuñado en el 2000 por el
científico holandés Paul Crutzen, premio Nobel de química en 1995, para designar
la época en la que vivimos, en la que sistemas naturales de la Tierra -el
atmosférico, el hidrológico, el climatológico- están siendo alterados por los
humanos. Épocas anteriores
tienen como punto de inicio y final acontecimientos como impactos de meteoritos,
erupciones volcánicas y el desplazamiento de los continentes provocado por el
deshielo de glaciares. La historia de la Tierra, marcada por eventos de
ese tipo, está dividida según la escala de tiempo geológico -periodos, épocas y
eras-, y la instancia que define esa escala es la Comisión Internacional de
Estratigrafía (ICS, por sus siglas en inglés). Para ellos, aún vivimos en el
Holoceno, la época que inició aproximadamente hace 12 mil años con el final de
la última glaciación, cuando las temperaturas se hicieron más suaves, los
humanos empezaron a poblar el planeta y se inició el desarrollo de las
civilizaciones. Pero un día Crutzen propuso el nuevo término y más tarde buena
parte de la comunidad científica se acomodó a su uso de manera informal. Ahora,
un grupo multidisciplinar –compuesto principalmente por geólogos, ecólogos y
científicos del clima- trabaja para presentarle al ICS una propuesta en 2016,
con el fin de que decida si Antropoceno es el nombre que le corresponde a la
época que corre.
Para definir una época los científicos identifican y fechan
alteraciones ambientales de alcance global que se hayan grabado en rocas,
glaciares o sedimentos marinos. Hoy es prácticamente irrefutable que el
calentamiento global y la acidificación de los océanos son consecuencias de las
acciones humanas, y que esas acciones están dejando huellas en la composición
química de la atmósfera, los océanos y los suelos. En lo que los especialistas
aún no se ponen de acuerdo es en cuándo empezaron a producirse esas
alteraciones de manera significativa a escala planetaria, es decir cuándo arrancó
el Antropoceno.
Hay quienes consideran que empezó hace 8 mil años, con el
desarrollo de la agricultura, que tuvo efectos determinantes en el clima y los
ecosistemas. El más férreo defensor de esa tesis es el geólogo William
Ruddiman. De otro lado está la posición defendida por Simon Lewis y Mark
Maslin, científicos de la University College London, presentes en el coloquio
de París. Ellos proponen como inicio los años 1610 o 1964. 1610 es el más
probable porque fue cuando se sintieron por primera vez a escala global los
efectos del encuentro entre el Viejo y el Nuevo Mundo. El intercambio de
especies y el posterior comercio entre ambos continentes provocaron un
reordenamiento mundial sin precedentes, pero sobre todo ese año se registró una
caída drástica del dióxido de carbono en la atmósfera: la colonización de
América provocó la muerte de unos 50 millones de indígenas, y el abrupto cese
de las actividades agrícolas quitó suficiente CO2 del ambiente. “Así el hombre
se convirtió en una fuerza geológica que modificó el planeta, tanto como el
impacto de un meteorito”, dijo Simon Lewis.
Los autores consideran también el año 1964 porque entonces
se registró un pico en la lluvia radioactiva posterior a los ensayos con armas
nucleares. Aquello dejó huellas en depósitos geológicos y por eso es
considerado un buen marcador, pero en sí las pruebas de armas nucleares no
constituyen un evento que modificó la Tierra en términos geológicos.
De manera general, el acontecimiento más comúnmente aceptado
como arranque del Antropoceno es el inicio de la Revolución Industrial hacia el
final del siglo XVIII. Es en el que se basa Crutzen, el inventor del término,
tomando como base el perfeccionamiento de la máquina de vapor. Lo siguiente es
historia conocida: el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera producto
del uso de combustibles fósiles provocó cambios ambientales críticos. A esta
tesis se adhieren la climatóloga Masson-Delmotte y el célebre antropólogo
francés Philippe Descola, que organizó e inauguró el coloquio en el Collège
de France.
Al abrirse una ronda de preguntas, alguien en el público comentó
que todas esas posibilidades, le parecía, creaban un “caos maravilloso”, y que
no estaba seguro de para qué servían. “Para el debate”, dijo el inglés Simon
Lewis.
A su turno, Válerie Masson-Delmotte recordó que pronto se
realizará en París la COP 21, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
cambio climático, en la que los 196 países participantes deberían comprometerse
a que el calentamiento global no exceda los 2 grados centígrados a lo largo de
este siglo. Será la cita 21, lo que quiere decir que antes ya hubo otras 20, y
a juzgar por los picos que mostraba su gráfico se puede decir con certeza que
los logros en esa materia son imperceptibles. Eso también lo dijo la
científica.
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